jueves, 9 de diciembre de 2021

lunes, 28 de febrero de 2011

CARTA DEL GRAN JEFE SEATTLE AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS EN 1855.

Carta del Jefe Seattle al Presidente de los Estados Unidos

                               Jefe Seattle


El  presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, envía en 1854 una oferta al jefe Seattle, de la tribu Suwamish, para comprarle los territorios del noroeste de los Estados Unidos que hoy forman el Estado de Wáshington. A cambio, promete crear una "reservación" para el pueblo indígena. El jefe Seattle responde en 1855.
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El Gran Jefe Blanco de Wáshington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El Gran Jefe Blanco nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta gentileza, porque sabemos que poca falta le hace nuestra amistad. Vamos a considerar su oferta pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego a tomar nuestras tierras. El Gran Jefe Blanco de Wáshington podrá confiar en la palabra del jefe Seattle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas inmutables son mis palabras.


¿Cómo se puede comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esa es para nosotros una idea extraña.

Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos?

Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi pueblo. Cada rama brillante de un pino, cada puñado de arena de las playas, la penumbra de la densa selva, cada rayo de luz y el zumbar de los insectos son sagrados en la memoria y vida de mi pueblo. La savia que recorre el cuerpo de los árboles lleva consigo la historia del piel roja.

Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra de origen cuando van a caminar entre las estrellas. Nuestros muertos jamás se olvidan de esta bella tierra, pues ella es la madre del hombre piel roja. Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el ciervo, el caballo, el gran águila, son nuestros hermanos. Los picos rocosos, los surcos húmedos de las campiñas, el calor del cuerpo del potro y el hombre, todos pertenecen a la misma familia.

Por esto, cuando el Gran Jefe Blanco en Wáshington manda decir que desea comprar nuestra tierra, pide mucho de nosotros. El Gran Jefe Blanco dice que nos reservará un lugar donde podamos vivir satisfechos. Él será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por lo tanto, nosotros vamos a considerar su oferta de comprar nuestra tierra. Pero eso no será fácil. Esta tierra es sagrada para nosotros. Esta agua brillante que se escurre por los riachuelos y corre por los ríos no es apenas agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra, ustedes deberán recordar que ella es sagrada, y deberán enseñar a sus niños que ella es sagrada y que cada reflejo sobre las aguas limpias de los lagos hablan de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados.

Los ríos son nuestros hermanos, sacian nuestra sed. Los ríos cargan nuestras canoas y alimentan a nuestros niños. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos, y los suyos también. Por lo tanto, ustedes deberán dar a los ríos la bondad que le dedicarían a cualquier hermano.


Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestras costumbres. Para él una porción de tierra tiene el mismo significado que cualquier otra, pues es un forastero que llega en la noche y extrae de la tierra aquello que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y cuando ya la conquistó, prosigue su camino. Deja atrás las tumbas de sus antepasados y no se preocupa. Roba de la tierra aquello que sería de sus hijos y no le importa.

La sepultura de su padre y los derechos de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, a la tierra, a su hermano y al cielo como cosas que puedan ser compradas, saqueadas, vendidas como carneros o adornos coloridos. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solamente un desierto.
Yo no entiendo, nuestras costumbres son diferentes de las suyas. Tal vez sea porque soy un  salvaje y no comprendo.

No hay un lugar quieto en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda oír el florecer de las hojas en la primavera o el batir las alas de un insecto. Mas tal vez sea porque soy un hombre salvaje y no comprendo. El ruido parece solamente insultar los oídos.

¿Qué resta de la vida si un hombre no puede oír el llorar solitario de un ave o el croar nocturno de las ranas alrededor de un lago?. Yo soy un hombre piel roja y no comprendo. El indio prefiere el suave murmullo del viento encrespando la superficie del lago, y el propio viento, limpio por una lluvia diurna o perfumado por los pinos.

El aire es de mucho valor para el hombre piel roja, pues todas las cosas comparten el mismo aire -el animal, el árbol, el hombre- todos comparten el mismo soplo. Parece que el hombre blanco no siente el aire que respira. Como una persona agonizante, es insensible al mal olor. Pero si vendemos nuestra tierra al hombre blanco, él debe recordar que el aire es valioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con la vida que mantiene. El viento que dio a nuestros abuelos su primer respiro, también recibió su último suspiro. Si les vendemos nuestra tierra, ustedes deben mantenerla intacta y sagrada, como un lugar donde hasta el mismo hombre blanco pueda saborear el viento azucarado por las flores de los prados.

Por lo tanto, vamos a meditar sobre la oferta de comprar nuestra tierra. Si decidimos aceptar, impondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un hombre salvaje y no comprendo ninguna otra forma de actuar. Vi un millar de búfalos pudriéndose en la planicie, abandonados por el hombre blanco que los abatió desde un tren al pasar. Yo soy un hombre salvaje y no comprendo cómo es que el caballo humeante de hierro puede ser más importante que el búfalo, que nosotros sacrificamos solamente para sobrevivir.

¿Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales se fuesen, el hombre moriría de una gran soledad de espíritu, pues lo que ocurra con los animales en breve ocurrirá a los hombres. Hay una unión en todo.

Ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, digan a sus hijos que ella fue enriquecida con las vidas de nuestro pueblo. Enseñen a sus niños lo que enseñamos a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los  mismos.



Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre; es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas la cosas están relacionadas como la sangre que une una familia. Hay una unión en todo.
Lo que ocurra con la tierra recaerá sobre los hijos de la tierra. El hombre no tejió el tejido de la vida; él es simplemente uno de sus hilos. Todo lo que hiciere al tejido, lo hará a sí mismo.

Incluso el hombre blanco, cuyo Dios camina y habla como él, de amigo a amigo, no puede estar exento del destino común. Es posible que seamos hermanos, a pesar de todo. Veremos. De una cosa estamos seguros que el hombre blanco llegará a descubrir algún día: nuestro Dios es el mismo Dios.
Ustedes podrán pensar que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra; pero no es posible, Él es el Dios del hombre, y su compasión es igual para el hombre piel roja como para el hombre piel blanca.

La tierra es preciosa, y despreciarla es despreciar a su creador. Los blancos también pasarán; tal vez más rápido que todas las otras tribus. Contaminen sus camas y una noche serán sofocados por sus propios desechos.

Cuando nos despojen de esta tierra, ustedes brillarán intensamente iluminados por la fuerza del Dios que los trajo a estas tierras y por alguna razón especial les dio el dominio sobre la tierra y sobre el hombre piel roja.
Este destino es un misterio para nosotros, pues no comprendemos el que los búfalos sean exterminados, los caballos bravíos sean todos domados, los rincones secretos del bosque denso sean impregnados del olor de muchos hombres y la visión de las montañas obstruida por hilos de hablar.

¿Qué ha sucedido con el bosque espeso?...Desapareció.

¿Qué ha sucedido con el águila?...Desapareció.

La vida ha terminado...Ahora empieza la supervivencia.

Hijos de la tierra...Si los hombres escupen en el suelo, están escupiendo en sí mismo. 

 FIN

viernes, 18 de febrero de 2011

EL CONOCIMIENTO TOLTECA.

Hace miles de años habitaron en todo el sur de México grupos de hombres y mujeres que que formaron la nación de Los Toltecas. Los Toltecas fueron definidos por los antropólogos como hombres y mujeres con un amplio conocimiento en lo artístico,lo científico y espiritual, éste último aspecto muy cultivado en función de conservar los aspectos prácticos de la espiritualidad de sus generaciones pasadas.Formaron las denominadas comunidades de los "Naguales" y estudiantes en en Teotihuacán, la llamada ciudad de las pirámides en las afueras de la actual Ciudad de México, conocida como el lugar en el que "El hombre se convierte en Dios"

Por milenios, los naguales se vieron forzados a esconder su sabiduría ancestral y a mantener su existencia en secreto. La Conquista Europea, unida a al agresivo mal uso del poder personal por parte de algunos aprendices, hizo necesario proteger el conocimiento de aquellos que no estaban preparados para utilizarlo sabiamente, siendo desvirtuado su uso hacia el beneficio personal. Es así como el conocimiento nagual es transmitido luego de generación en generación por distintos linajes de naguales. Aunque permaneció oculto por en el más profundo secreto durante cientos de años, las antiguas profecías vaticinaron la llegada del momento en el cual sería necesario devolver tal conocimiento hacia la gente.

El conocimiento tolteca surge de la misma unidad esencial de las cuales parten todas las tradiciones esotéricas sagradas del mundo. No siendo ésta ninguna religión, respeta a todos los maestros espirituales que han enseñado en la tierra, si bien abarca el espíritu, resulta más preciso describirlo como una manera de vivir que se distingue por su fácil acceso a la felicidad y el amor.


EL ESPEJO HUMEANTE

Hace más de tres mil años, un ser humano como usted y como yo, vivía en una gran  ciudad rodeada de montañas. Éste elemento ser humano estudiaba para convertirse en chamán, aprender y entender el conocimiento heredado de sus ancestros, pero no estaba totalmente de acuerdo con lo que aprendía. Sentía en lo profundo de su corazón que debería haber algo más.

Así fue como un día, mientras dormía en una cueva, soñó que veía su propio cuerpo durmiendo. Salió de la cueva bajo la luna llena, el  cielo despejado,poblado de estrellas; entonces sucedió algo en su interior que trasformó su vida para siempre. Vio al momento sus manos, sintió su cuerpo y oyó su propia voz que le decía: << Estoy hecho de luz;estoy hecho de estrellas>>.

Miró al cielo de nuevo y se dio cuenta que no eran las estrellas las que crean la luz, sino que es la luz que crea las estrellas. << Todo lo que existe está hecho de luz - Pensó- todo el espacio del medio no está vacío>>, así supo que todo lo que existe es un ser viviente, que la luz es mensajera de la vida, porque está viva y posee toda la información.


Entonces se dio cuenta que, aunque estaba hecho de los mismos elementos de las estrellas, él no era una de esas estrellas. << Estoy en medio de las  estrellas>>, pensó. Fue así como llamó a las estrellas "tonal" y a la luz que había entre ellas el "nagual", así supo que lo que creaba la armonía y el espacio entre ambos era La Vida o "El Intento". Sin Vida, el tonal y el nagual no existirían. La Vida es la fuerza de lo absoluto, lo supremo, la Creadora de todas las cosas vivientes.


Descubrió así que todo lo que existe es una manifestación del ser viviente al que llamamos Dios. Todas las cosas son Dios. Y llegó a la conclusión de que la percepción humana es solo luz que percibe la luz. Se dio cuenta además que que la materia es un espejo - todo es un espejo que refleja la luz y crea imágenes de esa luz -, y el mundo es tan sólo una ilusión, el "sueño" , es tan sólo como un humo que nos impide ver lo que realmente somos. << Lo que realmente somos es puro amor, pura luz >>, dijo.


Este descubrimiento cambió su vida. Una vez supo lo que en verdad era, miró a  su alrededor y vio a otros seres humanos y al resto de la naturaleza, le asombró lo que vio. Se vio a sí mismo en todas las cosas: en cada ser humano, en cada animal en cada árbol,en el agua, en la lluvia, en las nubes, en la tierra...Y vio que la vida mezclaba el "tonal" y el "nagual" de distintas maneras para crear millones de manifestaciones de vida.


En esos instantes lo comprendió todo. Se sentía entusiasmado y su corazón rebosaba de paz. Estaba impaciente por revelar a su gente lo que había descubierto. Pero no había palabras para explicarlo. Intentó describirlo a los demás, pero no lo entendías. Vieron que había cambiado, que algo muy bello irradiaba de sus ojos y de su voz. Comprobaron que ya no emitía juicios sobre nada ni nadie. Ya no se parecía a nadie.


Él lo comprendía muy bien  a todos, pero a él nadie lo comprendía. Creyeron que era una encarnación de Dios; al oírlo, él sonrió  y dijo: << Es cierto, soy Dios. pero vosotros también lo sois. Todos somos iguales. Somos imágenes de la luz. Somos Dios>>. Pero la gente sin entenderlo.


Había descubierto que era un espejo para los demás, un espejo en el que podía verse a sí mismo. <<Cada uno es un espejo>>, dijo. Se veía en todos, pero nadie se veía a sí mismo en él.
Y así comprendió que todos soñaban pero sin tener conciencia de ello, sin saber lo que realmente eran. No podían verse ellos mismos en él porque había un muro de niebla entre los espejos. Ese muro de niebla estaba construido por la interpretación de las imágenes de la luz: el Sueño de Los Seres Humanos.


Supo entonces que pronto olvidaría todo lo que había aprendido. Quería acordarse de todas las visiones que había tenido, así se decidió a llamarse a sí mismo Espejo Humeante para recordar siempre que la materia es un espejo y que el humo que hay en medio es lo que nos impide saber qué somos. Y dijo: <<Soy Espejo Humeante porque me veo en todos vosotros, pero no nos reconocemos mutuamente por el humo que hay entre nosotros. Ese humo es "El Sueño" , y el espejo eres tú, "El Soñador" .
                                                       Dr. Miguel Ruiz
                                             Compilado por: Héctor E. Nieves P.

UN PENSAMIENTO PARA REFLEXIONAR...!

Es fácil vivir con los ojos cerrados., interpretando mal todo lo que se ve...
                                                                                                  John Lennon